Todos de una manera o de otra sabemos que pertenecemos a algún estrato
de la sociedad según nuestra condición social y económica. Si reducimos la
clasificación al máximo, veremos que casi seguramente por ser el grupo
mayoritario por lejos, pertenecemos al que no posee ni la mayor parte de los
recursos o riquezas, ni al que tiene la oportunidad de decidir sobre el destino
de los demás, a pesar de ser una minoría.
Pero hay algo que he observado y lamentablemente he padecido en otras
tierras y que posiblemente sea algo natural del ser human que hay que evitar. Es
la falta de capacidad para reconocer a los que están en nuestra misma situación,
con quienes nos deberíamos unir para el reclamo de cambios para lograr algo más
justo. No saber que pertenecemos a cierta clase social con la que compartimos
rasgos distintivos, y además buena parte de nuestras penurias, nos puede llevar
al error de creer en un "sálvese quien pueda", y negar nuestra ayuda
a nuestros similares, evitar asociarnos con ellos para luchar por soluciones, o
incluso verlos como competidores. Esto sería desaprovechar la fuerza de la unión.
Las varillas sueltas son débiles ante la presión, pero no las que forman un haz
bien conformado tal como nos mostró alguna vez la heráldica de la Roma antigua en sus fasces,
tomadas por muchas instituciones de países escandinavos y llegadas hasta la
actualidad.
No
compitamos con nuestros semejantes. Esto que por parecerse a "proletarios
del mundo uníos!" puede resultar anticuado, es la única forma de salir de
una crisis como ésta sin perder lo obtenido tras muchos años de lucha. Una vez
que sabemos reconocer a nuestros pares, y que debemos acercarnos a él,
pasaremos ahora sí, a la organización de la acción. Pero ante todo debemos
conocer que lugar ocupamos en la sociedad y quienes son nuestros compañeros de
viaje, los que están como nosotros, y junto a quienes enfrentaremos a los que
nos la hacen difícil. Estos, la minoría que siempre la pasa bien, son el
verdadero objetivo de nuestra acción.
Durante estos últimos tiempos tan agitados en lo que refiere a lo
económico, la gente observa e intenta analizar los cambios que se dan en la
sociedad. La economía influye de tal manera que puede adormilar las diferentes
ideologías o potenciarlas. Estos efectos, según mi parecer, se corresponden en
general a períodos de bonanza y de escasez respectivamente.
Esto resulta natural desde el momento en que solo nos volvemos
reflexivos y activos ante la insatisfacción: Recordemos a Esopo y su fábula de
la cigarra y la hormiga, y veremos cierta tendencia a la inacción.
Pero una vez rehabilitado el ejercicio de pensar sobre la realidad
-nadie dudará que estamos en crisis-, que es lo que pasa con la Solidaridad? (No
ignoramos que hay ideologías donde prima el individualismo).
He
visto al asistir a las clases de Trabajo Social, la opinión en profesores y
alumnos de que en estas circunstancias las partes se acercan y colaboran mutuamente. Pero la impresión
contraria es muy común también, lamentablemente: Muchos ven que ante la
gravedad, en la sociedad se tiende a
desarrollar el egoísmo.
Dejando las sensaciones personales y haciendo un repaso de la
información o indicadores al respecto, nos producirá una enorme sorpresa el observar
el contexto o la escala en que se desarrolla la actitud hacia el otro. Cuando
nos quedamos al nivel de familias, barrios o pequeñas comunidades, vemos que la
solidaridad está presente y se acentúa. Se observa en lasfamilias la intención de sostener a aquellos
familiares lejanos en situación delicada, los inmigrantes que enviaban remesas
en los buenos tiempos pasan a recibirlas en los malos, crece el voluntariado
local e internacional, etc. Esta red si bien no es una red social completamente
organizada, no está corrompida por el egoísmo y muestra potencial.
Pero lo mismo no sucede ni en la comunidad internacional ni en la
actitud del estado hacia los más desprotegidos. Los países centrales dejan de
asistir a los que depredan económicamente y que estuvieron ayudando hasta ahora
tal vez por una cuestión deimagen. Se
exacerba el proteccionismo y las alianzas son para oponerse a terceros países.
A nivel externo el Estado se olvida de su deber de extender el bienestar y
recorta en cualquier forma de asistencia, y no intenta facilitar la
organización de la sociedad por ella misma, y, más bien, intenta bloquear
cualquier intento que de ella surja para eso.
Como artículos representativos de estos dos fenómenos contrapuestos cito
Considero que la
Solidaridad está intacta en el individuo en su forma más pura
y potente, pero no en los representantes de aquel, presentes en las
instituciones y los gobiernos que actúan de manera completamente diferente. Se
mantiene la legitimidad cuando el que recibe el poder del soberano deja de
parecerse a éste de manera tan marcada, e incluso evita la manifestación del
descontento? Es hora de al menos plantearse la cuestión.
Los
millonarios españoles logran ganar un 6% más en el que ha sido el
peor año de la crisis económica.
Hoy por hoy en este
país la preocupación que pueden tener las familias por encontrar
trabajo, pagar un alquiler, una hipoteca o pensar como puede llegar a
ser su jubilación se ha convertido en algo habitual.
Sin embargo, ajenos
a todas estas preocupaciones encontramos a un número reducido de
personas que no sólo no tienen la necesidad de padecer por tales
sucesos, si no que además deben sentirse muy afortunados por las
ganancias recibidas en el ya pasado 2011.
Este número
reducido lo componen los millonarios españoles que logran 2.150
millones de euros más y acumulan 37.700 millones, una cifra cercana
al recorte del déficit que prevé el Gobierno para el 2012, a través
de la subida de impuestos de los ciudadanos y la reducción del gasto
público.
Este grupo lo
componen entre otros: Amancio Ortega, dueño de la multinacional
Inditex. Este empresario refugiado en la normalidad y obsesionado por
el anonimato encabeza la lista de multimillonarios españoles. Las
numerosas tiendas de Zara se han revalorizado en 2011 un 13%, lo que
ha hecho a su fundador aún 2.731 millones más rico. Al parecer, la
normalidad por la que se caracteriza no corresponde con la elevada
fortuna que va aumentando cada año.
Además de este
empresario destacan su ex mujer Rosalía de María, el banquero
Emilio Botín (presidente del Santander), la familia Entrecanales
(dueña de la empresa Acciona), la familia del Pino (propietaria de
la empresa Ferrovial), las hermanas Koplowitz, la familia de
banqueros Marcha, el Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez y
Manuel Jové (fundador de la inmobiliaria Fadeza).
Estos millonarios,
a parte de destacar por el incremento de sus ganancias en el duro año
que hemos pasado, lo hacen también por negarse a pagar más
impuestos como una forma ayudar ante la nefasta situación que
atraviesa el país.
Entre los
millonarios citados, hubo quienes estuvieron a favor cuando se
propuso la aportación solidaria, sin embargo, cuando la propuesta
llegó al Consejo Empresarial para la Competitividad la iniciativa
fue bloqueada porque se negaron a pagar más.
En la campaña
preelectoral de partidos como el PP y el PSOE la propuesta fue
abortada, pero no se llegó a sacar nada en claro, por lo que las
ideas que se plantearon fueron disueltas y olvidadas con facilidad.
Comparadas las
cifras y pensando en los temidos recortes que se nos presentarán en
los próximos meses, podemos catalogar la situación con adjetivos
tales como injusticia, desigualdad, repulsa y desamparo.
¿Cómo pueden
muchas de estas empresas que han obtenido estos beneficios tan
positivos estar despidiendo a sus empleados alegando pérdidas?
Y por otro lado,
¿cómo se puede estar exigiendo a las personas austeridad,
congelación de sus sueldos y pérdida de los derechos sociales que
ya creían adquiridos?
El
pasado mes, Amparo Moreno, realizó un seminario en la Universidad de
Valencia sobre el impacto de la crisis en el sistema de servicios
sociales
Estableció
que la crisis no es algo que sea ajeno a la profesión sino que
siempre está ligado a la realidad que nos ocupa.
En
el seminario se habló de las debilidades, fortalezas, amenazas y
oportunidades (DAFO) que tienen los Servicios Sociales y la
importancia de éstas para la profesión. A partir de ellas se puede
mejorar la práctica sobretodo en el contexto de crisis en el que
estamos inmersos.
Es
inadmisible que en el contexto de crisis actual exista una mayor
pérdida de derechos y un deterioro en los servicios que se prestan.
Aun así, este aspecto, reviste mayor gravedad al considerar que a
través de la crisis en muchos casos se están eliminando programas
que podrían beneficiar a mucha gente por el interés de algunas
administraciones y políticos.
Es
decir, con la crisis muchas administraciones se aprovechan y están
cerrando programas que desaparecerán totalmente o que pasarán a
manos de empresas privadas que tienen algún tipo de vinculación con
los políticos actuales. Esto hace que se perjudique el servicio y
que tengamos una pérdida de derechos.
Parece
que la sociedad en general no está dispuesta a considerar que estos
servicios se eliminan perjudicando a parte de la sociedad pero se
dejan eventos que no benefician nada más que a unos pocos.
En
nuestra Comunidad Autónoma un ejemplo de esto puede ser la compra
del circuito de Formula 1. En este caso los presupuestos destinados a
esta comunidad se están gastando en un evento lúdico mientras que
personas con dependencia llevan mucho tiempo esperando que se les
ofrezca un servicio de calidad y la prestación económica que les
pertenece.
Por
todo esto se puede considerar que aunque existen unos derechos que
son subjetivos, como el de la Ley de Dependencia, son derechos que no
se gestionan.
Esto
demuestra que tenemos unos servicios deficientes que deberían
mejorar. Por un lado las administraciones parece que no valoren las
necesidades de la población o los colectivos que son más
vulnerables y por otro la población no está concienciada de los
derechos que le corresponden.
A
diario en los medios de comunicación aparecen noticias relacionadas
con los recortes de educación o sanidad pero muy pocas veces esas
noticias se refieren al deterioro de los recursos del sistema de
Servicios Sociales.
Considero
que la sociedad en general debería sensibilizarse con los más
vulnerables y no mostrarse de forma tan individualista. Quizás de
este modo se pueda conseguir un cambio en los valores de la gente,
fomentando así una cohesión que permita cambiar la política
actual. De esta manera podríamos hacer más visible la práctica de
los Servicios Sociales y concienciar a la sociedad para que no
permita que los poderes públicos dejen de respetar los derechos que
tanto han costado de conseguir.
El
pasado mes, Amparo Moreno, realizó un seminario en la Universidad de
Valencia sobre el impacto de la crisis en el sistema de servicios
sociales
Estableció
que la crisis no es algo que sea ajeno a la profesión sino que
siempre está ligado a la realidad que nos ocupa.
En
el seminario se habló de las debilidades, fortalezas, amenazas y
oportunidades (DAFO) que tienen los Servicios Sociales y la
importancia de éstas para la profesión. A partir de ellas se puede
mejorar la práctica sobretodo en el contexto de crisis en el que
estamos inmersos.
Es
inadmisible que en el contexto de crisis actual exista una mayor
pérdida de derechos y un deterioro en los servicios que se prestan.
Aun así, este aspecto, reviste mayor gravedad al considerar que a
través de la crisis en muchos casos se están eliminando programas
que podrían beneficiar a mucha gente por el interés de algunas
administraciones y políticos.
Es
decir, con la crisis muchas administraciones se aprovechan y están
cerrando programas que desaparecerán totalmente o que pasarán a
manos de empresas privadas que tienen algún tipo de vinculación con
los políticos actuales. Esto hace que se perjudique el servicio y
que tengamos una pérdida de derechos.
Parece
que la sociedad en general no está dispuesta a considerar que estos
servicios se eliminan perjudicando a parte de la sociedad pero se
dejan eventos que no benefician nada más que a unos pocos.
En
nuestra Comunidad Autónoma un ejemplo de esto puede ser la compra
del circuito de Formula 1. En este caso los presupuestos destinados a
esta comunidad se están gastando en un evento lúdico mientras que
personas con dependencia llevan mucho tiempo esperando que se les
ofrezca un servicio de calidad y la prestación económica que les
pertenece.
Por
todo esto se puede considerar que aunque existen unos derechos que
son subjetivos, como el de la Ley de Dependencia, son derechos que no
se gestionan.
Esto
demuestra que tenemos unos servicios deficientes que deberían
mejorar. Por un lado las administraciones parece que no valoren las
necesidades de la población o los colectivos que son más
vulnerables y por otro la población no está concienciada de los
derechos que le corresponden.
A
diario en los medios de comunicación aparecen noticias relacionadas
con los recortes de educación o sanidad pero muy pocas veces esas
noticias se refieren al deterioro de los recursos del sistema de
Servicios Sociales.
Considero
que la sociedad en general debería sensibilizarse con los más
vulnerables y no mostrarse de forma tan individualista. Quizás de
este modo se pueda conseguir un cambio en los valores de la gente,
fomentando así una cohesión que permita cambiar la política
actual. De esta manera podríamos hacer más visible la práctica de
los Servicios Sociales y concienciar a la sociedad para que no
permita que los poderes públicos dejen de respetar los derechos que
tanto han costado de conseguir.
Patricia
Lorente
3º
G
martes, 15 de noviembre de 2011
¿Ganar votos bajo mano?
"La ministra de Cultura crea el Premio Nacional de Tauromaquia, dotado en 30.000 euros anuales"
¿Es esto una manera de contentar a uno de los colectivos que mas lejos se sitúan del PSOE? ¿Es lícito la adjudicación de nuevos premios en este clima de recortes? ¿O que este premio sea mas cuantioso que los premios nacionales de literatura?
En mi opinión lo más escandaloso de este tema, no es el premio en sí sino la forma de crearlo. Cuando faltan tan pocos días para las elecciones, con las encuestas dando como ganador al PP, se aprueba en secreto con una simple reseña en el BOE.
En el momento de crisis económica que estamos viviendo, la ministra de cultura otorgará la ostentosa cantidad de 30.000€, mientras por otra parte se sigue recortando en sanidad y educación.
Esta semana han sido publicadas, en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, las subvenciones destinadas a “promocionar y fomentar proyectos de interés para el desarrollo de la política sanitaria en materia de drogas”. Éstas no sólo llegan tarde (las asociaciones afectadas llevan adelantando el dinero desde principio de año) sino que han disminuido un tercio respecto al año anterior.
La tardanza en las subvenciones, ha provocado que múltiples asociaciones, destinadas a drogodependientes o pacientes crónicos, dejen de realizar sus proyectos afectando así los servicios destinados a los mismos.
Por otro lado, los recortes establecidos en materia de programas y actividades, perjudicarán la intervención ya que el hecho de reducir los recursos afectará a la calidad y cantidad de todos los servicios prestados.
Actualmente debido a la crisis y las altas cifras de desempleo (entre otras causas), los servicios sociales han visto aumentada su demanda de forma considerable. Muchas personas se benefician notablemente de estos programas por lo que al reducir los medios disponibles se está favoreciendo una desigualdad social que no hace sino agraviar la situación que están viviendo.
Hay que tener en cuenta que reducir la inversión social, sobretodo en el contexto actual, puede llegar a acarrear altos costes. El hecho de que las asociaciones considerando el gran aumento de demanda, no puedan ofrecer más servicios, o de mejor calidad, puede provocar que las personas tengan problemas de inclusión social.
Ayer lunes 17 de octubre fue el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
Esta conmemoración desconocida para muchos, se aprobó en 1933, desde su declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas con la finalidad de promover una mayor conciencia sobre las necesidades para erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países.
En la Cumbre del Milenio celebrada en septiembre del 2000, los diferentes jefes de estado y de gobierno, se comprometieron a reducir a la mitad hasta el año 2015, el porcentaje de las personas que viven en la indigencia (cuyos ingresos sean inferiores a un dólar al día).
Cada año en la conmemoración de este día se promueve un objetivo específico, este año el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se centrará en la eliminación de ésta para así conseguir un futuro sostenible para todas las personas.
Sin embargo, todas estas asambleas, cumbres, principios de acción y objetivos de poco sirven sin el apoyo de los países desarrollados.
Muchos ciudadanos de estos países se encuentran afectados por la crisis actual que provoca grandes daños económicos, los cuales se plasman tanto en los dramas personales y familiares como en los principios de solidaridad y comprensión que se creían tener. De manera que bajo los efectos tan dañinos de esta crisis olvidamos en muchas ocasiones la gran pobreza que sufren muchísimas personas en el mundo, justificando de este modo los recortes de ayuda para el desarrollo.
Y es que nos hemos vuelto pasivos ante las escandalosas cifras de pobreza que hay en el planeta: 3000 millones de personas viven con menos de dos dólares al día, casi 1000 millones sufren hambre, 8 millones de niños mueren cada año a causa de las condiciones paupérrimas a su existencia, 150 millones de niños se encuentran afectados por malnutrición, 1.200 millones de personas no tienen acceso a agua potable, 1000 millones carecen de vivienda, 100 millones más viven en la calle en la más absoluta indigencia, 2000 millones de personas anémicas por falta de hierro en su dieta, 800 millones no tienen acceso básico a salud, 2000 millones no tienen acceso a medicamentos... Además las personas que viven en tales situaciones de pobreza se ven expuestos a retos cada vez más difíciles de superar como la crisis económica, la degradación ambiental, la subida de precio de los alimentos más básicos, el cambio climático, los desastres naturales…
Estos datos se vuelven más injustos si nos paramos a pensar en el creciente proceso de acumulación de riqueza que se está llevando a cabo y del que solo se benefician unos pocos poderosos.
Este desequilibro no hace otra cosa más que evidenciar la gran necesidad de establecer fuertes mecanismos que paren estas grandes injusticias. Mecanismos como las tasas a las transacciones económicas internacionales, la creación de un sistema fiscal equitativo, progresivo y transparente, la abolición de la deuda ilegítima, el establecimiento de fuertes sistemas de protección social públicos y universales, el no recorte de los derechos sociales…
Ahora bien, como se ha dicho anteriormente es necesaria la sensibilización de la población para que actúe ante tales injusticias, pues aunque en muchas ocasiones no nos demos cuenta, somos parte de la causa de esta pobreza. Por ello debemos combatirla mediante la formación de asociaciones corporativas, la realización de movimientos populares, formando parte de organizaciones no gubernamentales, participando en el comercio justo y solidario…
Ya por último, es imprescindible y estrictamente necesario que todas aquellas personas que se encuentran en situación de pobreza se conviertan en el núcleo de la solución, es decir, que su situación sea estudiada y que mediante el conocimiento y entendimiento de sus aptitudes y sus valores culturales se lleven a cabo soluciones específicas que permitan satisfacer sus necesidades y demandas.
Y es que, el día de ayer no solo supone una llamada por la erradicación de la pobreza, sino que es además la lucha para terminar con la explotación, con la violencia y con la ignorancia a la que nos vemos sometidos. Es pues, el terminar de fingir que no observamos la enorme brecha que nos separa a los ricos de los pobres y la cual acentúa las hambrunas, las enfermedades, el analfabetismo, la discriminación, las migraciones…
…En definitiva, o actuamos o ésto NO TERMINA JAMÁS.
La crisis, no solamente son cifras ecomómicas, caidas de la bolsa, y desempleo. Todos éstos son más factores que hacen las situaciones de muchos paises, más graves de lo que ya son. La misma crisis que nos afecta a todos está haciendo que paises tales como Corea del Norte, esté viviendo una situación alimentaria crítica, que podría agravarse más. A causa de la subida del precio de los alimentos que se ha registrado por la crisis, ha visto mermadas las ya de por si reducidas impotaciones que realizaban. Por estos motivos, cerca de seis millones de personas en éste país, podrían verse expuestos a una desnutrición severa.
Semejante realidad es la que están viviendo en los paises del Cuerno de África, dónde además de lo mencionado anteriormente persiste una sequía devastadora, loscampos de refugiados están sobrepasados en su capacidad y resulta extremadamente complicado atender las necesidades de todo el mundo. Las enfermedades cutáneas se multiplican, la higiene es inexistente, y la gente muere de hambre y sed.
Son dos lugares muy distantes geográficamente, pero con realidades, que cada vez, desgraciadamente, pueden ir asemejándose más.
Probablemente hoy, deberiamos pensar todos, un poco más en los demás que en nuestro propio beneficio, ideas tales como del decrecimiento en el desarrollo y el consumo, la sostenibilidad, el Comercio Justo, etc. Con una elevada práctica y concienciación de la población,podría, no solamente mejorar la situación de paises como éstos, sino también la de nuestros propios habitantes, que se han visto abocados a situaciones de emergencia y necesidad, no solo por su culpa, sino por la de todos, el consumismo voraz, finalmente, no nos ha hecho más felices, ha hecho que nos endeudemos, y que empeoremos las condiciones de vida de muchos, mejorándo solamente la de unos pocos.
La insistencia sobre la educación en valores tales como la solidaridad, la interiorización de los Derechos Humanos casi como mandamientos, y el cambio de mentalidad del mundo, pueden ser factores clave para que realidades como las de Corea del Norte, Somalia, y otros muchos paise, e incluso el nuestro, puedan llegar a ser lugares en los que no resulta penoso vivir.
No pretendía captar atención. No hace falta.
A continuación me dispongo a hablar del capitalismo, ese gran amigo del no-hombre que gobierna, existe, persiste y embiste al pueblo, que juega su particular partida de ajedrez día a día con semejante ''titán'' venido a más por los hechos cuando realmente debería estar venido a menos por la cruda realidad. Remito mis palabras a la expresión no-hombre para definir el término como masa de carne con capacidad de respirar e interactuar con los seres humanos mientras basa su banal existencia en obtener el máximo beneficio aún a costa de la muerte de miles de personas y de las miserias de otros millones, sin escrúpulo alguno o efecto de causa humano'', intentando no caer en generalismos sexistas, lo cual sería otro tema a tratar.
Centrémonos pues en el tema de este virtual lugar donde exponer opiniones y verdades, que no es otro que la política social. Para hablar de política social se puede hacer referencia a una grandísima variedad de asuntos cuya temática para nada baladí alimenta los debates en cámaras gubernamentales, algunas calles y pasillos universitarios, pero esta vez no vamos a hacer referencia al marco teórico donde se mueve, sino a la realidad. La realidad es que el grueso de la población no sabe definir lo que es política social como término, una política social como plan de acción y las consecuencias o beneficios de las mismas.
Es por ello que todos esos beneficios obtenidos de la lucha de personas que viven en el mundo desarrollado y explotador de continentes al parecer del sistema capitalista más débiles pero ricos en recursos para materializar la sociedad utópica en la que no exista el mal y predomine el bien al son del discurso religioso del territorio en cuestión son en realidad un modo de evitar muertes y putrefacción social y facilitar el individualismo, el conformismo y la obsolescencia activa, principios del sistema capitalista de esos que nunca saldrán por televisión.
La gente acepta el capitalismo, vive el capitalismo y alimenta el capitalismo. La sociedad postfranquista ha vivido un episodio esquizofrénico en el cual este sistema les ha facilitado las cosas, les ha resuelto problemas; distintos mecanismos de gobierno han ido superponiéndose a distintas dificultades que aunque no han sido capaces de remediar siempre han sido bienvenidas por la población, ansiosa de recibir mayores facilidades en su modo de vida utópico e insostenible que parecía no tener fin: mi cerebro consumista establece un objetivo, el capitalismo me proporciona los medios para su consecución y yo le vendo mi alma al diablo bancario para satisfacer a mi yo más primitivo. Empeño mi vida trabajando con contratos basura y economia sumergida para satisfacer el alimento especulador bancario que se enriquece a costa del óxido que salpica mi lomo al doblarse y todos contentos. Hasta que me explota en la cara.
Tal vez la gente siempre ha vivido el conformismo del sistema capitalista como algo correcto y aceptable presa de la manipulación y la ignorancia, ignorancia de otros sistemas con los cuales quizás el mundo funcionaría mejor, decisión que dejo a libre albedrío de cada cual.
Ignorancia, bendición humana, maldición social. ¿Qué pasa ahora, en plena recesión económica, con la ignorancia? que se convierte en la prenda que la sociedad quiere dejar de vestir porque se hace mayor. Nos da la misma vergüenza el ser ignorantes que el llevar aparato dental con 8 años. Minipunto para el equipo de los afectados. El hecho de que ya no se ensalce al fracasado escolar, que no se condene al disidente (salvo sectores de la población no afectados por la crisis, al cuidadano próspero le da igual la situación de los demás, vive su individualismo y se retroalimenta del capitalismo aún vigente) es un paso adelante en la humanización de las personas. Ahora que el mundo tal como se conoce pende de un hilo, ahora que nos hemos cansado de que el tío Sam se disfrace de carnicero al son de ''meto cuchillo, saco tripa'' porque no hay nada más que sacar. La cuidadanía empieza a darse cuenta de la estafa a la que ha sido sometida, ahora que el error militar de dejar a las personas tener estudios por parte del sistema capital se hace palpable, aquel que pasó años de su vida en aulas semivacías y cafeterías universitarias se da cuenta de que no tiene futuro. La gente sale a la calle. Tranquilidad, aquí aún no pasa nada.
Se crea el 15M, movimiento de resistencia pacífica; y protesta ante la situación que se vive. Aparecen otras organizaciones como anonymous y attac, buscando establecer lo que en teoría debería ser. Ahora es cuando nos acordamos de los derechos y la política social, después de haber estado siempre criticando por ejemplo a sindicatos por su acción poco determinante en el cambio social, económico y político, así como a cualquier derecho obtenido con sangre y sudor por otros pero que a el demandante peculiar no le reporta( o eso cree) ningún beneficio. Já. La risa es saludable, quédense con eso.
Empiezan manifestaciones. No violencia. No violencia: Manos arriba, estas son nuestras armas. Lo intentamos, lo intentaron, lo intentan. A es@s valientes jamás se les podrá reprochar nada, lucharon y se impusieron a la cobardía mayoritaria. Un servidor se quita el sombrero por aquellos que realmente se indignan por cada injusticia, que luchan por el cambio.
Pero es hora de hacer balance. Desde el 15 de mayo luchando activa y pacifistamente contra el enemigo capitalista, sí, he dicho enemigo. Porque un sistema que incentiva y perpetúa la desigualdad social, permite a gente especular con el trabajo de los demás y se defiende con manos invisibles mercantilistas (vamos, elogiad a la cobardía) es un enemigo, contra la raza humana y contra la galaxia si se me permite exagerar a estas alturas como a ellos con sus mentiras.
Por otro lado están los gobiernos, los caballos de esta partida. ¿Qué hacer ante semejante incompetencia gubernamental? no pasa nada, mandamos, siempre nos quedará la violencia. Es el único medio de imponer algo cuando se ha perdido la razón cívica. Como verdugos, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Razón llevan en su nombre y lema ya que protegen y sirven a los intereses del estado, no del pueblo. Mercenarios capaces de golpear y disfrutar por gusto, dejando claro quién es el superior y a quién ampara la su ley. SU LEY. Demasiados referéndums obviados, demasiados asuntos turbios. Ante todo esto, sólo puede pasar una cosa.
Quede claro que esto no es una apología de la violencia, ni del terrorismo ni de cualquier otra flaqueza a la cual pueda intentar apelar alguien a quien no le resulten agradables mis palabras. Esto es una advertencia. No ha habido hasta la fecha ningún cambio social sin violencia. Ninguno. La masa indignada se cansa de recibir golpes de los opresores, tanto físicos como psicológicos a nivel de derrotas parlamentarias y pucherazos judiciales. Esto es algo que puede ocurrir, quién sabe, guerra civil, revueltas, caos. A este ritmo va a ocurrir. Tíldenme de catastrófico, yo lo llamo realismo. De momento, el pueblo empieza a entonar cantos. Va a empezar el baile .
Empezaron las blancas, ahora mueven las negras, el poder del pueblo.
La sanidad es uno de los pilares sobre los que se sostiene el Estado del Bienestar, una palabra con la que muchas personas se les llena la boca y otras pretenden llenarse los bolsillos.
Últimamente estamos viendo como afectan los recortes a todos los pilares que sostienen el Estado de Bienestar y la sanidad no se queda atrás. Tras la crisis se están poniendo de acuerdo para aplicar nuevos recortes, ya no solo en educación sino también en la sanidad. Utilizando la falsa idea de que el sistema sanitario publico es insostenible para el Estado, argumentando el abuso que ejercen los pacientes.
La solución ante tal argumento es la introducción del sistema de copago, es decir, además de los impuestos, cada vez que se acuda a una consulta médica o a ciertos servicios sanitarios, se deberá abonar una cantidad de dinero.
Si se aceptara la propuesta del copago, ¿Se conseguiría disminuir el gasto? O por lo contrario se empeoraría la asistencia a las personas con menos recursos, a los ancianos y aquellos pacientes con enfermedades crónicas.
"La sanidad una mercancía en lugar de ser un derecho"
Pero el que sea un derecho y no una mercancía tampoco debemos abogar por una mala asistencia sanitaria gratuita, hay comunidades en las cuales el sistema sanitario no esta especialmente saneado y tiene muchas deficiencias. Pero parece que el individualismo y el conformormismo en el cual nos hemos sumergido hace que no miremos mas allá de nuestras necesidades y quejas, sin defender lo que es de todos y para todos. Y la posibilidad de que se realicen cambios está en manos de todos. O en cambio tendremos que esperar pasivos a tener que curarnos y atendernos nosotros mismos.
La historia de un cani (o un choni, o un poligonero, ya saben...) que, en su empeño por deshacerse de la hipoteca, deberá recorrer el Reino de Españistán para enfretarse con todos y cada uno de los malandrines, meapilas y soplagaitas que lo pueblan, dando lugar a un relato plagado de tópicos, tacos y faltas de ortografía, con bien de lobbies, parados, mileuristas, pensionistas, funcionarios, obispos, SGAE, telebasura, enchufes, sobornos y estilismos poligoneros.
Viñeta prestada del Blog del Autor
A sus 27 años, lleva más de 10 años participando en el afán de glosar la realidad y editorizarla, siguiendo la estela de sus referentes Forges y El Roto. De su blog extraigo este texto en el que nos habla sobre éste, su último trabajo:
Aleix Saló
La obra que os presento es producto de mi interés por realizar un relato sobre la realidad vivida en este país los últimos diez años. Una década, a mi entender, que dejará para la posteridad una de las crónicas más completas jamás relatadas sobre mezquindades y bajezas humanas de nuestra historia reciente. Lo que empezó siendo, a principios de los años 2000, el inicio de una prometedora época de bonanzas económicas y libertades sociales ha acabado por mostrarse ante nuestros ojos como un monumental engaño. Un engaño, a la postre, tan burdo como el timo de la estampita.
Otra publicación suya
Analizándolo ahora con cierta perspectiva, podemos apreciar como, mientras la clase media nos recreabamos en el hedonismo low-cost, la élite en el poder se afanaba en afianzar su dominio sobre nuestras vidas, hasta consolidar una suerte de neo-feudalismo disfrazado de capitalismo meritocrático. Porque, no sé si os habréis percatado, pero si vivieramos en un capitalismo real la mayor parte del lobby empresarial y financiero estaría ahora pidiendo limosna en las esquinas (cuando no entre rejas) por culpa de su ineptitud a la hora de gestionar sus negocios. Y si eso no ha sucedido es porque han recurrido a todas las posibles trampas y atajos a que han tenido acceso, con la inestimable ayuda de una clase política mediocre y untada hasta las cejas. Lo peor de todo es que tales trampas (evasión de impuestos, condonaciones de deudas millonarias, sobornos, cohecho…) son perpetradas con tal indisimulo que nos harían enrojecer si no fuera porque ya forman parte del ADN de este país.
Superada la década, y ya en pleno año 2011, lo único que le ha quedado al ciudadano de base es una larga lista de recortes sociales y penurias económicas. La brecha entre ricos y pobres ya no es una brecha, es un abismo. Ya no hay clase media, solo mileuristas. Y por no poder, ya ni siquiera podemos recurrir a la cultura del esfuerzo para progresar, pues ésta ya no es válida en una sociedad que premia el trilerismo por encima de todo.
La Burbuja Inmobiliaria y la Crisis
Cuando me planteé retratar esta realidad se me antojó una visión en la que los ciudadanos nos vemos los unos a los otros por la mirilla del tópico y el cliché social: el parado, la funcionaria, el mileurista, la pensionista, el empresario… Y fué así como decidí hacer un homenaje a John R. R. Tolkien y a su magna obra El Señor de los Anillos, así como a su recurso de recrear un mundo ficticio fragmentado en regiones y razas contrapuestas.
Una vez finalizada la historia, y casi sin darme cuenta, nació un relato con muchas más influencias: desde El Mago de Oz y Futurama, hasta Los Simpson y Harry Potter, pasando por diversos elementos de la cultura popular reciente como el programa Alguna Pregunta Més?, la serie Aída, el programa La Noria, los interesantes debates entre internautas en webs como Menéame.net, Burbuja.info o Jenesaispop.com, etc…
Por otra parte, y con el deseo de romper los límites del formato del cómic y llegar un poco más lejos, he realizado un video de animación y una futura exposición que completaran este relato, y así, conformar una obra conjunta, que se extienda en los máximos soportes posibles.
Gracias y hasta pronto.
Y aquí el Video que está triunfando en You Tube, en el que, negro sobre blanco y también con colorines, ordena la historia para que entendamos bien la crisis que nos está tocando vivir. Claro que en su afán por ordenar la realidad escoge una secuencia en la que con mucho humor y mucha mala leche atribuye responsabilidades y señala victimas y victimarios. Una buena lección. Genial.
Es el turno de la ciudadanía. Animaos a levantar vuestras voces, queremos un cambio social!
!Ya está bien! Esto no es una democracia que persigue los derechos de l@s ciudadan@s ya que nos están demostrando que las personas no están por encima de los intereses económicos.
Por su interés, complemento el post de Laura con el Manifiesto publicado por el Movimiento "Democracia real ya":
MANIFIESTO “DEMOCRACIA REAL YA”
Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.
Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.
Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:
Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.