En la actualidad existe una situación social y ahora un problema social que necesita de la creación de nuevos puestos de trabajo, ante la coyuntura de desempleo "masivo", donde entra en "escena" la disminución de la calidad de vida personal y familiar.
El trabajo es un acto social y personal, por el cual el Ser Humano puede alcanzar un desarrollo grato para el mismo y el contexto donde está inmerso.
A continuación se tratará de realizar un acercamiento a una situación real, donde se tratará de aclarar el dilema ético que de ésta emerge.
El contexto que aquí se expone, es un concurso de danza, donde participan varias y varios estudiantes de la misma escuela formal. Al concurso acudieron críticos internacionales, además estuvieron presentes los profesores del centro en dicho jurado.
Los alumnos y alumnas tenían la premisa libre de recrear su escena como quisieran. Se podría inferir que hubieron grupos que se arriesgaron, en el sentido de no recrear en cierta medida las corrientes artísticas ya dadas por sus docentes.
Al finalizar el concurso el jurado se marchó a deliberar. El resultado fue polémico. No todas y todos los concursantes fueron premiados. Se cuestionó el criterio de elección y selección de los grupos premiados. Las consecuencias de sus decisiones puede que tengan una influencia a la hora de crear nuevos puestos de trabajo y a la hora de estimular la economía y por ende a las personas.
Me explico, si se trata de premiar obras que no salen del contexto habitual de la danza y si además se refuerzan estereotipos, el mercado puede ser que se estanque y se creen menos "alianzas" artísticas fuera de la institución, donde la innovación y especialización puede ser una oportunidad social y económica.
No pretendía captar atención. No hace falta.
A continuación me dispongo a hablar del capitalismo, ese gran amigo del no-hombre que gobierna, existe, persiste y embiste al pueblo, que juega su particular partida de ajedrez día a día con semejante ''titán'' venido a más por los hechos cuando realmente debería estar venido a menos por la cruda realidad. Remito mis palabras a la expresión no-hombre para definir el término como masa de carne con capacidad de respirar e interactuar con los seres humanos mientras basa su banal existencia en obtener el máximo beneficio aún a costa de la muerte de miles de personas y de las miserias de otros millones, sin escrúpulo alguno o efecto de causa humano'', intentando no caer en generalismos sexistas, lo cual sería otro tema a tratar.
Centrémonos pues en el tema de este virtual lugar donde exponer opiniones y verdades, que no es otro que la política social. Para hablar de política social se puede hacer referencia a una grandísima variedad de asuntos cuya temática para nada baladí alimenta los debates en cámaras gubernamentales, algunas calles y pasillos universitarios, pero esta vez no vamos a hacer referencia al marco teórico donde se mueve, sino a la realidad. La realidad es que el grueso de la población no sabe definir lo que es política social como término, una política social como plan de acción y las consecuencias o beneficios de las mismas.
Es por ello que todos esos beneficios obtenidos de la lucha de personas que viven en el mundo desarrollado y explotador de continentes al parecer del sistema capitalista más débiles pero ricos en recursos para materializar la sociedad utópica en la que no exista el mal y predomine el bien al son del discurso religioso del territorio en cuestión son en realidad un modo de evitar muertes y putrefacción social y facilitar el individualismo, el conformismo y la obsolescencia activa, principios del sistema capitalista de esos que nunca saldrán por televisión.
La gente acepta el capitalismo, vive el capitalismo y alimenta el capitalismo. La sociedad postfranquista ha vivido un episodio esquizofrénico en el cual este sistema les ha facilitado las cosas, les ha resuelto problemas; distintos mecanismos de gobierno han ido superponiéndose a distintas dificultades que aunque no han sido capaces de remediar siempre han sido bienvenidas por la población, ansiosa de recibir mayores facilidades en su modo de vida utópico e insostenible que parecía no tener fin: mi cerebro consumista establece un objetivo, el capitalismo me proporciona los medios para su consecución y yo le vendo mi alma al diablo bancario para satisfacer a mi yo más primitivo. Empeño mi vida trabajando con contratos basura y economia sumergida para satisfacer el alimento especulador bancario que se enriquece a costa del óxido que salpica mi lomo al doblarse y todos contentos. Hasta que me explota en la cara.
Tal vez la gente siempre ha vivido el conformismo del sistema capitalista como algo correcto y aceptable presa de la manipulación y la ignorancia, ignorancia de otros sistemas con los cuales quizás el mundo funcionaría mejor, decisión que dejo a libre albedrío de cada cual.
Ignorancia, bendición humana, maldición social. ¿Qué pasa ahora, en plena recesión económica, con la ignorancia? que se convierte en la prenda que la sociedad quiere dejar de vestir porque se hace mayor. Nos da la misma vergüenza el ser ignorantes que el llevar aparato dental con 8 años. Minipunto para el equipo de los afectados. El hecho de que ya no se ensalce al fracasado escolar, que no se condene al disidente (salvo sectores de la población no afectados por la crisis, al cuidadano próspero le da igual la situación de los demás, vive su individualismo y se retroalimenta del capitalismo aún vigente) es un paso adelante en la humanización de las personas. Ahora que el mundo tal como se conoce pende de un hilo, ahora que nos hemos cansado de que el tío Sam se disfrace de carnicero al son de ''meto cuchillo, saco tripa'' porque no hay nada más que sacar. La cuidadanía empieza a darse cuenta de la estafa a la que ha sido sometida, ahora que el error militar de dejar a las personas tener estudios por parte del sistema capital se hace palpable, aquel que pasó años de su vida en aulas semivacías y cafeterías universitarias se da cuenta de que no tiene futuro. La gente sale a la calle. Tranquilidad, aquí aún no pasa nada.
Se crea el 15M, movimiento de resistencia pacífica; y protesta ante la situación que se vive. Aparecen otras organizaciones como anonymous y attac, buscando establecer lo que en teoría debería ser. Ahora es cuando nos acordamos de los derechos y la política social, después de haber estado siempre criticando por ejemplo a sindicatos por su acción poco determinante en el cambio social, económico y político, así como a cualquier derecho obtenido con sangre y sudor por otros pero que a el demandante peculiar no le reporta( o eso cree) ningún beneficio. Já. La risa es saludable, quédense con eso.
Empiezan manifestaciones. No violencia. No violencia: Manos arriba, estas son nuestras armas. Lo intentamos, lo intentaron, lo intentan. A es@s valientes jamás se les podrá reprochar nada, lucharon y se impusieron a la cobardía mayoritaria. Un servidor se quita el sombrero por aquellos que realmente se indignan por cada injusticia, que luchan por el cambio.
Pero es hora de hacer balance. Desde el 15 de mayo luchando activa y pacifistamente contra el enemigo capitalista, sí, he dicho enemigo. Porque un sistema que incentiva y perpetúa la desigualdad social, permite a gente especular con el trabajo de los demás y se defiende con manos invisibles mercantilistas (vamos, elogiad a la cobardía) es un enemigo, contra la raza humana y contra la galaxia si se me permite exagerar a estas alturas como a ellos con sus mentiras.
Por otro lado están los gobiernos, los caballos de esta partida. ¿Qué hacer ante semejante incompetencia gubernamental? no pasa nada, mandamos, siempre nos quedará la violencia. Es el único medio de imponer algo cuando se ha perdido la razón cívica. Como verdugos, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Razón llevan en su nombre y lema ya que protegen y sirven a los intereses del estado, no del pueblo. Mercenarios capaces de golpear y disfrutar por gusto, dejando claro quién es el superior y a quién ampara la su ley. SU LEY. Demasiados referéndums obviados, demasiados asuntos turbios. Ante todo esto, sólo puede pasar una cosa.
Quede claro que esto no es una apología de la violencia, ni del terrorismo ni de cualquier otra flaqueza a la cual pueda intentar apelar alguien a quien no le resulten agradables mis palabras. Esto es una advertencia. No ha habido hasta la fecha ningún cambio social sin violencia. Ninguno. La masa indignada se cansa de recibir golpes de los opresores, tanto físicos como psicológicos a nivel de derrotas parlamentarias y pucherazos judiciales. Esto es algo que puede ocurrir, quién sabe, guerra civil, revueltas, caos. A este ritmo va a ocurrir. Tíldenme de catastrófico, yo lo llamo realismo. De momento, el pueblo empieza a entonar cantos. Va a empezar el baile .
Empezaron las blancas, ahora mueven las negras, el poder del pueblo.
Hace poco tiempo que el mundo entero estuvo atento a una noticia que dio mucho que hablar: el asesinato de Osama Bin Laden por parte del ejército noteamericano. En principio, este hecho podía suponer un punto de inflexión en todos estos años de ocupación internacional (encabezada por supuesto por el adalid bélico por excelencia, EEUU), especialmente tras las declaraciones del ex presidente George W. Bush ("misión cumplida"), o del actual presidente, quien, contra todo pronóstico, no ha hecho más que recoger su testigo en lo que a la ocupación de medio oriente (perdón... de Oriente Medio) cuando se refirió a lo sucedido con un claro:
"al matar a Bin Laden y quebrar el ímpetu de los talibanes hemos logrado mucho de lo que nos propusimos lograr hace diez años"
El problema es que si hoy por hoy, los 100.000 soldados norteamericanos (sin contar los británicos y el resto de la fauna beligerante que se concentran acampados como si de unos "indignaos" yendo de caza se tratara), dejarían a su espalda una derrota mayor aún, la vergüenza visible por todo el planeta de los restos de una comilona voraz: el gobierno débil, corrupto y cada vez menos leal a sus aliados de Hamid Karzai, sin policía ni ejército que le sirvan y rodeado por una nueva oleada de talibanes que, ni mucho menos aplacados (como dijo Obama), experimentan un nuevo auge tras lo sucedido.
Así es como el candidato del "YES, WE CAN", que prometió tantas cosas y tan pocas ha podido cumplir, despertó muchas esperanzas que va a acabar pagando con humo. Los soldados norteamericanos no se van a su casa: ni de Afganistán, ni de Irak. Ni siquiera de Libia. La realidad es que si Obama heredó dos guerras, el que venga después lo hará con tres.
Artículo publicado en el Periódico Público el 14 de Abril de 2011, porVicenç Navarrocatedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas en la Universitat Pompeu Fabra.
Este artículo es una reflexión sobre el presente tomando el pasado como guía de a dónde debiéramos ir. Después de todo, los valores republicanos son la máxima expresión de los valores democráticos que tendríamos que sostener en un sistema político, en el cual cada ciudadano tuviera la misma capacidad decisoria en la gobernanza del país, sin cortapisas o leyes electorales que den más peso a unos que a otros, como está ocurriendo en España. La Transición inmodélica de la dictadura a la democracia produjo una cultura escasamente democrática y un proceso electoral que estaba diseñado –como han reconocido algunos de sus diseñadores– para debilitar a amplios sectores de las izquierdas. Ello ha determinado que, aun cuando las encuestas muestran que la mayoría de la población española está en el centro-izquierda e izquierda, las políticas de izquierda (a pesar de grandes avances) no han dominado la mayoría del comportamiento legislativo durante el proceso democrático. El sustancial retraso del Estado del bienestar español (con el gasto público social per cápita más bajo de la UE-15), 30 años después de la democracia, es un indicador de ello.
Nuestro sistema electoral es poco representativo y se nota. Y esta escasa representatividad en las Cortes españolas (que se reproduce en los parlamentos autonómicos) va acompañada de unos partidos, la mayoría de los cuales están enormemente influenciados por los mayores medios de información y por grupos de presión, entre los cuales, el capital financiero es esencial. Así, hemos visto cómo se ha desarrollado casi un consenso en los establishments políticos y mediáticos del país sobre la necesidad de retrasar la edad de jubilación de 65 a 67 años, propuesta legislativa del Gobierno que fue aprobada casi por unanimidad en las Cortes españolas. Este casi consenso contrasta con la enorme impopularidad de tal medida entre la ciudadanía, la gran mayoría de la cual se opone. Según la Constitución española, el poder del Estado deriva de la voluntad popular. Pero, si comparamos qué es lo que la ciudadanía desea por un lado y lo que las distintas ramas del Estado (y, muy en especial, la rama legislativa y ejecutiva del Estado) aprueban por el otro, el contraste es significativo.
Esta imagen no forma parte del texto de Vicenç Navarro. La tomamos prestada de la web de "El País". Se incluye con ánimo aclaratorio de cómo actúa la Ley D'Hont en nuestro sistema electoral. Téngase en cuenta que es preciso obtener un mínimo porcentaje de votos para que éstos sean considerados para el reparto de escaños (3 % en elecciones generales y municipales, por circunscripción y 5 % en las elecciones autonómicas).
-Nota de Jesús Fernández-
Otro ejemplo de ello son las medidas que el Estado ha tomado para salir de la crisis (desde la congelación de las pensiones a los recortes radicales que se están aplicando a los ya subfinanciados servicios del Estado del bienestar). Las cotas de impopularidad de estas medidas son muy altas, lo cual no es obstáculo para que se realicen, promovidas por la mayoría de los medios de mayor difusión. Tales medios editorializan y repiten machaconamente que no hay otras medidas posibles en respuesta a factores “externos”, en este caso, los mercados financieros. Acentúan con gran intensidad lo de “externos” a fin de diluir las responsabilidades internas. Pero lo externo es una mera excusa para realizar lo que los establishments financiero, empresarial, político y mediático han deseado siempre: debilitar al mundo del trabajo para optimizar los intereses del capital. Es lo que solía llamarse “lucha de clases”.
Naturalmente que las clases sociales van variando y su conflicto se expresa de muchas formas. Pero hoy este conflicto es de la gran mayoría de la población (clase trabajadora y la mayoría de las clases medias) frente a una enorme concentración de poder financiero y económico español que, en alianza con sus aliados extranjeros, está imponiéndose a la mayoría de la ciudadanía. Por ejemplo, para reducir el déficit, en lugar de congelar las pensiones y recortar los gastos en sanidad, educación, servicios domiciliarios y otros, se podrían haber conseguido 35.000 millones de euros mediante las cargas impositivas de los sectores más privilegiados (sin afectar a la mayoría de la población), tal como han sugerido los inspectores de Hacienda del propio Ministerio de Economía. Es más, mediante la corrección del enorme fraude fiscal –que beneficia primordialmente a la banca, a las grandes empresas y a las rentas superiores (eliminando, por ejemplo, los paraísos fiscales), así como revirtiendo las reducciones fiscales regresivas llevadas a cabo en los últimos 15 años– podrían obtenerse 80.000 millones de euros más.
No es, pues, lo “externo”, sino lo “interno” lo que está obstaculizando la expresión del proceso democrático. Y la ciudadanía es consciente de ello. Encuesta tras encuesta muestra el desapego de la ciudadanía hacia la clase política y hacia los gobernantes. Nuestra democracia está seriamente amenazada. De ahí la urgencia de movilizaciones para continuar la lucha iniciada por las generaciones anteriores en defensa de la democracia. Nuestros padres lucharon para defender la democracia y fueron brutalmente reprimidos como consecuencia de su derrota. Mi generación luchó en los difíciles años cincuenta, sesenta, y más tarde en los setenta, oponiéndose a la dictadura. Fue esta lucha y otras las que fueron responsables del fin de la dictadura. No hay que olvidar nunca que, aun cuando Franco murió en la cama, la dictadura murió en la calle.
Y es ahora cuando hay que luchar para recuperar la democracia que está siendo secuestrada, en la que el Estado está tomando posturas sistemáticamente en contra de la mayoría de la población y en contra de su deseo. Esto es indignante y requiere movilizaciones populares basadas en los valores republicanos que exijan al Estado que responda a la sociedad y no, como está ocurriendo ahora, que se imponga a ella.
BLOGUEROS, OS ANIMO A PARTICIPAR EN UNA NUEVA ENCUESTA.
AQUI PODEMOS DECIRLE AL MUNDO NUESTRA OPINION SOBR UN ASUNTO QUE TANTAS Y TANTAS TERTULIAS ESTA DANDO
He pensado que podríamos realizar una encuesta semanal sobre algún tema de interés general.
Desde mi ignorancia en la realización de un blog, he comenzado una (espero que funcione bien) y podríamos añadir una semanal y si a Jesús le parece comentarla (si merece la pena el comentario) aunque fueran 5 ó 10 minutos en clase.