martes, 10 de enero de 2012

http://www.youtube.com/watch?v=UN850dX97jI


La libertad.
Todavía hoy hablamos de libertad, aún tenemos que luchar por ella, bien para conseguir la nuestra propia como por la de los demás. Diferentes y múltiples libertades, quizás desde una pequeña como conseguir  emancipárte de casa de los padres, hasta más complejas como la libertad de expresión , de vivir la vida sin ocultar tu orientación sexual, tu forma de pensar, tus creencias o ideologías.

Vivimos conformados creyendo que somos libres, que actuamos conforme queremos, siempre en el marco de unas leyes que nos rigen. Puesto que sino se “nos catiga” muy probablemente con la cárcel, excepto si tu capital es lo suficientemente extenso como para poder pagar por tu error. Entonces, todos los “cástigos” o errores, no pasan más que a ser unos cuantos fajos de billetes, de esos que tanto les sobra. Por tanto, ¿podemos hablar de libertad, o de una igualdad de libertad?. ¿Qué visión se tiene sobre ella? Podemos encontrar diversidad de opiniones al respecto, según  Krishnamurti ( conocido orador y filósofo en materia espiritual), nos dice que: “ Si lo observa,verá que el margen de la libertad se está volviendo muy, muy estrecho. La política, la religión y la tecnología moldean nuestras mentes y nuestro cotidiano reduce esa cualidad de libertad. Cuanto más civilizados, menos libertad tenemos. No sé si han observado cómo la civilización nos transforma en técnicos, y una mente formada en base a la técnica no es una mente libre. Una mente moldeada por la iglesia, por los dogmas, por las organizaciones religiosas no es una mente libre. Una mente nublada por el conocimiento no es una mente libre. Si lo observamos en nosotros mismos, es evidente que nuestras mentes están llenas de conocimientos, sabemos muchos. Nuestras mentes están limitadas por las creencias, por los dogmas que las religiones organizadas de todo el mundo han establecido. Nuestra educación es un gran proceso de adquisición de técnicas para ganarnos la vida y todo alrededor nuestro moldea nuestra mente, cada influencia nos regula, nos controla. De modo que el margen de libertad se está volviendo más y más estrecho””. Según Krishanamurti, esa libertad que tanto creemos nuestra la pondriamos en duda, él nos plantea una reflexión más profunda acerca de ese concepto que tan asociado y tan real creemos tener. Si toda nuestra libertad viene a estar oprimida por ideologías, creencias, dogmas, entendimientos etc. Entonces ¿el método para conseguirla lo hallariamos viviendo sin normas, ni acciones establecidas, sin conocimientos de ningún tipo, sin nada a lo que vivir atado?. Entonces, ¿seria el propio ser humano el que desde su ser interno debería llegar a aprenderlo todo, desde su reflexión y su entendimiento el que debería elegir su camino y con ello su propia libertad? Pero, si así es, ¿qué ocurre con aquellos que deciden con su propia libertad quitársela a los demás?. Cómo Gandhi dice: “ La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción completa de quienes deberían disfrutar la libertad”. Continuamos viviendo una época, en la que existen grandes dictaduras, a las cuales las democracias apoyan discretamente, tapándose de tanto en tanto los ojos para hacer como que no ven tales privaciones de la libertad, tantas injusticias y carencias de los derechos humanos que en éstos regímenes se producen. Una época en la que aquel que tiene poder, no duda en chafar al que está bajo de él, tanto a gran como a pequeña escala. No únciamente lo hacen aquellos que están en el gobierno, sino en puestos de trabajos en los que jefes explotan a trabajadores, en grupos de trabajo universitarios o escolares, en los que unos cuantos se creen con una capacidad intelectual mayor al resto y deciden que sus ideas son, por tanto, mejores a las de los demás.



La idea de Krishanamurti, nos hace darnos cuenta de que tenemos que ver más allá de lo establecido para poder llegar a ver la libertad como algo más de lo que creemos poseer. Buscar el valor intrínseco de la misma, quizás, para ello, necesitemos encontrar un equilirio dentro de nosotros mismos, para poder llegar a verla de una forma más compleja, más abastracta y poder disfrutarla verdaderamente. Sin embargo, sería genial que esa idea de que el ser humano de manera natural es bueno, se correspondiera con la práctica. Pero el hecho de vivir en sociedad lleva a que esta naturaleza buena se vea perturbada y corrompida. Se elimine, se cree la envidia,el rencor, el odio, la ambición, el poder etc. Todos ellos elementos que impiden la existencia pura de la libertad. Pero,contra los cuales múltiples personas están en desacuerdo y los intentan eliminar. Un esfuerzo duro, costoso y con escasos resultados la mayoría de las veces. También sería genial, que todas las personas pudieran abastecerse por ellas mismas, pero ésto tampoco es así. Aquellas personas con dependencias, tanto físicas como psicológicas, no tiene la misma facilidad para garantizarse su libertad. Necesitan quizás más trabajo, ésto no quiere decir que no llegen a conseguirla, sino que tal vez precisan de más tiempo( en el caso de dependecias leves) o de una compañía (en el caso de una dependecia moderada o grave). A parte de todo ésto, está el hecho que Gandhi señala, en vez de usar nuestra” libertad” para ayudar a los demás, para conseguir que todos nos encontremos en el mismo nivel de libertad, preferimos gastarla para empoderarnos de las vidas de los demás.

Vivimos tan centrados en nosotros mismos, mirándonos tanto el propio ombligo, que no utilizamos casi nuestro tiempo para reflexionar sobre temas más profundos. Llevamos un ritmo de vida, cansado y agotador, que no deja de trascurrir, cada vez parece, de forma más rápida.Un ritmo y estilo de vida en el cual no puedes parar, porque si lo haces tropiezas y ello conlleva que tengas que empezar de nuevo, en el caso de que puedas volver hacerlo. Una sociedad, en la que únicamente se valoran los éxitos y los estatus, el dinero el capital, la riqueza al fín y al cabo. Cuando te paras a pensar en ello, te sientes abrumado, agobiado, hundido, quieres huir de toda esa opresión, tensión, de ese ritmo frenético. Y cuando lo intentas, la marea te lleva, hunde tu voz que pasa a estar en el olvido junto con otras muchas que como la tuya intentaron alzarla. Porque quizás estas palabras para muchos no sean más que eso, palabras. Pero quizás para unos pocos les sirva para, aunque sea durante el tiempo que duren en leer esto, ver más allá de nosotros mismos. Ya que es triste darnos cuenta de que vivimos en una sociedad que ha olvidado  su elemento fundamental, el ser humano. 

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